Sí, el silogismo en singular y las pobrezas en plural. Una fórmula, muchas expresiones? así es lo social: diverso, amplio y complejo.
Este concepto aristotélico contribuyó al pensamiento lineal del mundo occidental: los fenómenos no pueden ser ambiguos ni pueden existir dos cosas contradictorias de una misma causa. Un silogismo es un método deductivo de análisis a través del discurso que plantea un solo resultado aparente a partir de dos estados posibles. Por ejemplo: la lluvia trae mucho frío. En el pueblo Mirador llueve frecuentemente. Mirador es un pueblo de mucho frío.
¿Quiere decir que hace frío todo el año?, ¿o quizás algunas temporadas?, ¿o quizás exista la posibilidad de que sea cálido en el día y frío en la noche?
¿Resultado? Una conclusión que anula múltiples posibilidades. Como ves en el ejemplo es una forma de reducir la realidad tan compleja hasta el punto de condicionarla y llevarla a hechos ?irrefutables?, a axiomas hasta ahistóricos.
Aunque desconozcamos filosóficamente este método teórico, por lo general funcionamos desde este lugar: el empirismo racionalista sustentado desde una paradigma idealista. Vamos haciendo deducciones lineales que se van estableciendo como realidades, como hecho irrefutables. Llevemos el tema al ámbito que convoca la tarea central que hacemos en Disruptivas Comunidad.
Silogismo 1: los pobres son buenos. Yo deseo ser una buena persona. Yo debo ser pobre para ser buena persona.
Silogismo 2: El dinero es una maldición. Las personas adineradas son egoístas. Las personas adineradas son una maldición.
Silogismo 3: actuar desde la supervivencia para cubrir las condiciones primarias. La solidaridad y la cultura como símbolo de placer. Supervivencia como símbolo de solidaridad y placer cultural.
Bonus Track: la enfermedad une a la familia. El encuentro de la familia es un símbolo de amor. La enfermedad es una expresión de amor a la familia.
Por si no resultó evidente con los dos primeros, los últimos ejemplo pueden resultar más cercanos, y, por tanto, más duros para comprender cómo vamos inconscientemente entendiendo y creando nuestra realidad cotidiana de linealidad en linealidad, reduciendo posibilidades llenas de conciencia, abundancia y expansión en una reproducción cultural de la pobreza que define buena parte de nuestra identidad. Por siglos la hemos dejado correr a su suerte, determinando como absoluta y natural aquella frase: ?los pobres son pobres porque quieren? porque gastan mucho?. Esta linealidad poco explicaría fenómenos como la feminización de la pobreza, por citar un ejemplo que nos convoca.
¿Acaso nos seguimos encontramos más en la solidaridad de la pobreza que en la expansión de la abundancia? Convenientemente para el sistema dominante por cierto?
Sin ánimos de descontextualizar este fenómeno de las profundas grietas sociales que divide el sistema de clases, hoy desde el enfoque hacia la autonomía financiera que promovemos desde esta organización y, entendiendo que la realidad es una construcción social que podemos intervenir deseo compartirte que hoy puedes, podemos/debemos, cuestionar todo aquello que no te permita vivir cada vez más con una mayor calidad de vida. El incremento no se traduce en un ascenso en los lujos materiales. No. Debe traducirse en un aumento de conciencia personal, llena de propósitos constructivos e incidencia colectiva que nos lleve de forma progresiva a una sociedad más justa, sana y equitativa.
¿Utópico? Que se vuelva distópico y que cada alma en este planeta teja su realidad cada vez con mayor libertad frente a sus propios silogismos de pobrezas entendiendo además, que sin el mismo planeta nos extinguimos en la absoluta nada.