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"¿Eres dificil?"

Muchas veces como amante, amiga, socia, o si busco en mis recuerdos cuando niña, he tratado de recortar mis necesidades para que se ajusten a un ideal de indiferencia propugnado por nuestra cultura individualista y capitalista, en la que las necesidades son vulnerabilidad, y la vulnerabilidad nos costará: orgullo, dinero o probablemente ambos.

 


He reducido cuidadosamente el exceso de mi deseo y esculpí mi sombra para no ofender, intimidar o amenazar. No obstante, sigo siendo 'mucho' aunque no según mis propios estándares.

 

Hace poco publiqué un poema en instagram sobre ese tema de ser ?una mujer difícil''. Junto con ella había una simple encuesta:

"¿Eres difícil?"

Las respuestas:

>> Oh, sí, y orgullosa de ello.

>> No, no lo creo.

 

Nunca he obtenido tantos votos en una encuesta; esta claramente tocó un nervio. Me hizo pensar: 


¿Soy realmente 'mucho', 'exigente' o 'difícil'? (...me lo han dicho lo suficiente como para al menos considerar la posibilidad de que pueda ser cierto). O tal vez, solo tal vez, ¿no se trata de mí en absoluto? ¿Ha establecido el patriarcado estándares ?para la feminidad, para las relaciones de todos los géneros y sexualidades, y para la interdependencia humana? que son a la vez increíblemente bajos e imposiblemente altos? Si más de la mitad somos 'mucho' o 'demasiado', ¿no deberíamos redefinir nuestros límites?

 


Reacción automática: echar la culpa al patriarcado, por supuesto. Pero déjame explicar el porqué. En su artículo sobre La Rabia Sagrada , mi talentosa amiga Amy Schmidt escribió lo siguiente: ?A las mujeres no se les permite sentir rabia como los hombres? Por eso muchas de nosotras lloramos cuando nos enojamos y nos frustramos. No se nos permite la misma salida energética para esta emoción, por lo que estalla sin control de nuestros ojos, lo que lleva a acusaciones de ser demasiado emocional".

 


Sus palabras me tocaron. Desde que era niña, mis propias lágrimas me han desconcertado. ¿Por qué los sentimientos de ira, frustración, vergüenza y abandono se expresaron en forma de agua? ¿Quién me enseñó que mi rabia ardiente era 'mucho'... demasiado amenazante?

 


Todos recibimos mensajes, tanto subliminales como explícitos, que debemos comportarnos de cierta manera, controlar ciertas emociones y ajustarnos a ciertos arquetipos de género. Estos mensajes varían según la cultura, el género y la década, pero al enseñar el programa Autodefensa y Empoderamiento a mujeres y niñas de 6 a 60 años de todo el mundo, he notado ciertas tendencias:

 

? Debemos ser amables.

? No debemos exigir demasiado.

? No debemos ocupar espacio.

? Debemos complacer, dulcemente.

 

Estas expectativas se han vuelto aún más confusas por los axiomas más nuevos y modernos de dating, la espiritualidad ?New Age?, y el neoliberalismo:

 

? No debemos pedirle nada a nadie.

? Debemos estar completamente libres de expectativas o necesidades.

? Cada uno de nosotros debe ser como una isla.

 


¡Con razón piensan que somos 'mucho'! ¿Quién podría estar a la altura de todas esas demandas contradictorias? Si soy demasiado, es porque el límite aceptable del patriarcado para la feminidad, la ira, el deseo, la vulnerabilidad y tantas otras cosas es demasiado pequeño para contenerme.

 


Mi exceso de pasión, terquedad y exigencia puede ser demasiado para el patriarcado, pero también ha impulsado cada proyecto creativo, elección de carrera y cambio de vida que he emprendido durante la última década. Me hace valiente y ambiciosa. Estas no son cualidades que encajan en los espacios reducidos históricamente asignados a las mujeres (ni a las diversas poblaciones marginadas).

 


En caso que piense que el patriarcado solo lastima a las mujeres, explique esto: de las 50 personas que votaron en mi encuesta, el 70% afirmó con orgullo la etiqueta de ?difícil? (el 80% de ellas eran mujeres). ¿Los hombres son intrínsecamente menos difíciles, exigentes o necesitados, o simplemente lo esconden mejor? Si a las mujeres se les enseña a reprimir su ira, ¿se les enseña a los hombres a reprimir sus necesidades? (Creo que, sinceramente, a todas, todos y todes se nos ha enseñado a suprimir nuestras necesidades). ¿Es más difícil para un hombre ser dueño de las etiquetas: 'mucho' o 'demasiado' y de toda la burla y el juicio que conlleva? ¿O su autopercepción es más indulgente, con un margen de error más amplio antes de llegar al límite: demasiado?

 


No tengo respuestas a todas esas preguntas. Sin embargo, creo que nuestra sociedad hace del estoicismo una virtud, especialmente para los hombres. Si bien las mujeres pueden sentir más libertad para abrazar su exceso (los arquetipos de la novia necesitada y la madre emocional, por ejemplo, al menos están disponibles para nosotras, aunque los despreciamos), me pregunto si los hombres quedan atrapados con más frecuencia en el papel (hijo, hermano, esposo o padre) de inquebrantables, escrito para ellos hace siglos. "Los machos no lloran", es una expresión muy conocida.

 


Yendo más allá del género binario (muy limitado), ¿acaso no tenemos muchísimo interés en la independencia absoluta? ¿Cuándo fue que necesitar a los demás, tener emociones y esperar que nuestros amigos, familiares y seres queridos nos apoyen en nuestras vidas se convirtió en una debilidad, en lugar de una condición fundamental del ser humano?

 


Todas y todos somos fuertes y vulnerables; poderosas e interdependientes; confiados y llenos de miedo. Una no descarta al otro.

 

Si estás leyendo esto supongo que también te has sentido juzgado por ser 'demasiado' al menos una vez en tu vida. Tal vez te han dicho que estás exagerando cuando pides un aumento salarial o un ascenso laboral, que estás "necesitado" cuando expresas límites en una relación amorosa, o que tu rabia sagrada da miedo o es inválida.

 

Así que deja que te pregunte:


¿Eres 'mucho'?


¿Eres difícil?


¿O es solo el patriarcado el que habla?


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Autodefensa y empoderamiento



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